Un año más llega la navidad: las calles, las casas, todo se engalana con luces de colores, todo brilla e incluso el cielo parece que esté más lleno con miles de estrellas que brillan con toda su intensidad; por unos días se olvida todo y sólo se ve el resplandor de ese brillante colorido incluso en nuestros corazones que ahora se llenan de amor.

Risas y alegrías llenan las calles adornadas; las tiendas y los centros comerciales igualmente se visten de fiesta y lucen en sus escaparates infinidad de regalos. Todos vamos deprisa, compramos de manera compulsiva tanto comida como esos regalos que nos intercambiaremos con la llegada de Papá Noel y los Reyes Magos; nuestros ojos solo ven todas esas luces, esos adornos, esos regalos. Por unos días dejaremos atrás el dolor, y este, quedará arrinconado en nuestro corazón ahora lleno rebosante de deseos Felicidad, Paz y Amor.

Pero la realidad sigue ahí, porque esa Paz, ese Amor que ahora derrochamos seguirán quedando en el olvido por las ansias de poder que a pesar de las luces, los adornos, los regalos nunca se olvidan realmente por la gran mayoría de las personas porque… sólo son caretas con las que intentamos disfrazar la realidad.

Navidad: apagar el sonido del hambre, de las enfermedades, del miedo que sigue cubriendo nuestro planeta. Sólo por unos días cambiaremos la tristeza por alegría, las lágrimas por sonrisas, el odio por amor Un año más llega la Navidad ¿pero realmente la Navidad cambiará las ruinas por ciudades, la muerte por vida? ¿terminará con las guerras, con el hambre, con las enfermedades que hacen morir a miles de personas diariamente y llenará la cara de todos los niños del mundo de risas o recibirán todos ellos también la visita de papá Noel o los Reyes Magos?.

Soñaba mi corazón abrazado a la esperanza que tal vez llegue un día en el que dejemos de fingir, soñaba mi corazón con la Navidad, una Navidad que de verdad lograra que todos los seres humanos dejaran de ser egoístas y crueles, una Navidad que dure 365 días en los que igualmente tengamos ese mismo espíritu generoso, 365 días de Paz, Amor, Alegría, Pan, Bienestar, Sonrisas, 365 días en los que siga brillando esa luz y esperanza que ahora nos ilumina, que el sol con sus rayos caliente por igual a todo el mundo, que se enciendan hogueras de amor, hogueras que logren que el odio se derrita como lo hace la nieve con el calor y nos conduzca hacia el manantial de la verdad, que se paralice la barbarie del fuego del hambre, las enfermedades, las guerras.

Seguiré soñando con la esperanza de que finalmente un día llegará de verdad la Navidad a todos los corazones por igual.

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