En el mundo en que vivimos conviven cosas maravillosas con el dolor, el miedo, la desesperación; y podemos decir que unas no podrían vivir sin las otras, risas y lágrimas siempre van unidas.

Para lo que no encuentro explicaciòn es para el aburrimiento pero el aburrimiento existe en todas esas personas que tienen los ojos, los oídos, el olfato y el tacto dormidos, porque los paisajes pueden aparecer y los objetos ser observados con cualquiera o con cada uno de nuestros sentidos, es más, aún en los casos en los que se carece de alguno de ellos, hay personas que son capaces de mirarlos, tocarlos, olerlos simplemente con su deseo vive presente en ellos y disfrutan de la música, la pintura, un amanecer… porque sólo quién mira con los ojos del corazón es capaz de ver todas las maravillas que hay a nuestro alrededor y que no vemos porque no nos detenemos un momento a contemplarlas.

Diderot escribió un libro titulado Carta sobre los ciegos para uso de los que ven en el que el escritor explica cómo ve una muchacha ciega los contrastes y matices del color; y cómo un geómetra sin ojos enseña su materia, en la cual parecería que nada puede librarse de la forma, y que la forma es percibida sólo con la vista.

Cuando era pequeña escuché una frase que se quedó grabada en mi mente, “cuando la vista se acorta es cuando se empieza a ver”, en ese momento no entendía lo que era el aburrimiento, cuando se es niño nunca te aburres, siempre hay algo que te atrae, quieres verlo todo, aprenderlo todo, si miras, ves, observas, no puedes jamás aburrirse en el mundo al menos es lo que pensaba a esa edad.
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Para la filosofía oriental el célebre “Despertar” no es un momento en que el mundo se convierte en milagroso y caen flores del cielo, el verdadero despertar es empezar a comprobar que el mundo es efectivamente un milagro, cualquier camino es bueno para buscar, incluso para aquellos que no creen en nada.

Para abrir los regalos que la vida nos dio cuando nacimos, solo necesitamos observar, deberíamos abandonar la idea de clasificar como quien deshoja margaritas: me gusta, no me gusta, y utilizar el hábito de preguntarnos ¿qué puede decirme si escucho atentamente una fruta, el cielo, las montañas, los mares, ¿porqué cuando nos sentamos sin prisa nos emociona un anochecer en el río con la luna reflejándose en él? ¿porqué es bello? ¿y qué es lo bello, lo bueno, lo malo, lo feo, lo que nos gusta o no de las cosas que encontramos en esos momentos que detenemos nuestra carrera y miramos lo que hay a nuestro alrededor?.

Todos los seres humanos llevamos incorporada una máquina de percibir que es como un caleidoscopio no sólo de colores y formas sino de perfumes, de sensaciones, cuando llevamos a nuestros hijos a un museos y les explicamos antes de salir de casa la forma en la que deben observar todo lo que van a ver en ese museo lo observarán con mayor atención porque a observar no se aprende en rápidos resúmenes o manuales, pero si podemos ayudarles:respondiendo a sus preguntas porque todo el conocimiento es una respuesta a una pregunta, y si indagamos lo suficiente para dar nosotros mismos con la respuesta, la percepción es doblemente satisfactoria.

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